
Elvira Roca Barea, escritora y académica malagueña, ha emergido como una figura polémica y significativa en los debates sobre la historia y la identidad española contemporánea. Con su libro ‘Las brujas y el inquisidor’, que aborda la historia de Alonso de Salazar, un inquisidor poco convencional, Roca Barea se adentra en las complejidades de la historia española, especialmente en lo que respecta a la Leyenda Negra. Este término se refiere a la narrativa negativa que ha rodeado a España a lo largo de los siglos, especialmente en manos de países anglosajones que han utilizado la historia para criticar el legado español. Roca Barea, a través de su obra, busca revertir esta tendencia y reivindicar la historia de una España que, a menudo, ha sido mal interpretada.
Uno de los temas centrales que aborda Roca Barea es la historia de la Inquisición, y cómo la figura de Salazar representa un desafío a los estereotipos negativos que han prevalecido en la cultura popular. En un momento en que la polarización política es evidente, ella sostiene que un conocimiento más profundo y matizado de la historia puede abrir nuevas vías para la unión entre los países hispanohablantes, en contraposición al individualismo promovido por las narrativas anglosajonas.
En sus reflexiones, Roca Barea también destaca cómo las críticas a su obra no provienen de los debates académicos constructivos, sino en su mayoría de ataques personales, a menudo motivados por intereses ideológicos y políticos. Asegura que su éxito ha sido malinterpretado como un esfuerzo por parte de la derecha para apropiarse de sus ideas, a lo que ella responde que su trabajo es, en esencia, una crítica a cualquier forma de nacionalismo que utilice la historia para dividir en lugar de unir.
Otro aspecto importante de su trabajo es la crítica al modelo autonómico español, que Roca Barea argumenta ha creado un reguero de rencores y desconfianza entre las distintas regiones del país. Ella advierte cómo la historia de concesiones a ciertas regiones ha resultado en divisiones profundas, sugiriendo que una revaluación de cómo se narra y se enseña la historia puede ser esencial para avanzar hacia una España más cohesiva y unida.
Finalmente, Roca Barea aboga por una redefinición del legado español en el contexto global, resaltando la importancia del idioma español como un vehículo de unión entre países hispanohablantes. En medio de un contexto internacional donde las narrativas suelen ser dominadas por perspectivas anglosajonas, su llamada a la integración y a la comprensión mutua resuena como un poderoso mensaje de unidad entre todas las naciones que comparten esta cultura. Así, su obra no solo busca reivindicar la historia, sino también empoderar la identidad hispana frente a la hegemonía de narrativas externas.