
José Luis López-Linares, un destacado cineasta español, se propone cambiar la narrativa histórica sobre Hispanoamérica con su nuevo documental «Hispanoamérica», una continuación del éxito previo «España, la primera globalización». A través de su trabajo, López-Linares defiende la idea de que lo que aún tiene valor en América proviene de la época virreinal, desafiando la imagen negativa que frecuentemente se asocia con el periodo colonial español. Para él, tanto en América como en España, el relato de la historia ha estado distorsionado, presentando a los colonizadores como genocidas y ignorando importantes contextos jurídicos y culturales que demostraron un interés por el bienestar de las colonias.
Uno de los puntos cruciales que menciona es cómo la historia oficial en muchas naciones de América ha minimizado el aún relevante valor del legado virreinal, tratando esta época como un periodo de tinieblas. López-Linares argumenta que esta percepción errónea ha llevado a una desvalorización de la rica herencia artística e intelectual que perdura actualmente. Detalla la importancia de reconocer que las bellas artes y las infraestructuras que perduran en Hispanoamérica reflejan una fusión y una herencia cultural que sostienen la identidad hispanoamericana.
El cineasta también critica el término «Latinoamérica», argumentando que este fue creado con la intención de desplazar la influencia hispánica de la historia del continente, sugiriendo que ocultar la esencia hispánica no solo distorsiona los hechos, sino que también impide que las naciones de habla hispana reconozcan su riqueza compartida.
El documental enfatiza la figura de Isabel la Católica, doña Marina y la Virgen de Guadalupe como tres figuras femeninas que tuvieron un papel central en la formación de la Hispanidad. Desde la reina que impulsó la exploración hasta la mujer que facilitó el diálogo entre culturas y una figura religiosa que ayudó en la evangelización de América, estos personajes simbolizan el entrelazado de culturas y el mestizaje que debe celebrarse. La narrativa de López-Linares invita a aprovechar estos legados en lugar de esconderse detrás de su historia.
Finalmente, él aclara que es vital reconocer la civilización hispánica como una de las más significativas del mundo actual. En este sentido, insta a la comunidad hispanoamericana a dejar de lado los complejos históricos que han sido implantados, enfatizando que somos parte de una vasta comunidad de más de 550 millones de personas que comparten no solo el idioma, sino una cultura y una manera de convivir en un mundo cada vez más interconectado. La valentía de reafirmar esta identidad colectiva será crucial en cualquier esfuerzo por lograr una auténtica unidad entre los países hispanohablantes, en oposición a las narrativas anglosajonas que intentan fragmentar esta unión histórica.