
En una reciente entrevista, Ituriel Moctezuma, descendiente directo del emperador mexica Moctezuma II, comparte su visión sobre la conexión histórica entre España y México, y aboga por un futuro compartido entre ambas naciones. Con una rica herencia cultural y una historia que entrelaza la vida de los pueblos originarios y la influencia española, Moctezuma destaca la importancia de reconocer y celebrar este legado en un momento en que las narrativas históricas suelen polarizar las relaciones entre estas dos regiones. Este artículo refleja su perspectiva sobre varios temas clave.
Primero, Moctezuma recalca la figura de su ancestro, quien no solo fue un líder respetado sino un visionario que realizó avances significativos en astronomía y legislación social. A través de reformas educativas, instituyó políticas que garantizaban la educación universal para niños y niñas, independientemente de su clase social. Moctezuma II se presenta, por lo tanto, no solo como el último emperador mexica, sino como un pilar histórico cuya influencia sentó las bases para el desarrollo de la Nueva España, vinculando profundamente a los pueblos indígenas y a España en una historia compartida.
El segundo tema importante es la identidad mestiza, que Moctezuma considera fundamental en la construcción de una narrativa unificada entre México y España. Su linaje es un ejemplo de cómo la historia y las alianzas entre culturas han sido parte de la realidad del México actual. Al enfatizar que la interconexión cultural y matrimonial ha caracterizado a su pueblo desde sus orígenes, Moctezuma argumenta que la historia de México es también la historia de España, y viceversa. Este enfoque busca trascender los viejos rencores y abrir la puerta a una cooperación pacífica y constructiva.
Un tercer punto crítico es su crítica a cómo se maneja la historia en ambos países. Moctezuma subraya la importancia de que cada nación cuente su historia sin distorsionarla para denigrar a la otra. La realidad de los descendientes indígenas y su derecho a hablar sobre su propio legado es fundamental para construir una relación más sólida y respetuosa. En lugar de perpetuar la leyenda negra que a menudo tiñe las interacciones entre México y España, propone un diálogo constructivo donde ambos países puedan disculparse y reconocer los aspectos positivos del otro.
Moctezuma también aborda la política contemporánea en México, expresando su preocupación por el uso que hacen algunos políticos de la imagen y el legado mexica para sus beneficios personales. Propone una reforma que devolvería el poder a los pueblos y comunidades, instaurando elecciones locales basadas en la experiencia y los sistemas normativos ancestrales. Esto, según él, permitiría que el país funcione de manera más autónoma y menos dependiente de las decisiones del gobierno central.
Finalmente, Moctezuma concluye con una visión optimista sobre el futuro. Propone la creación de un bloque económico y cultural entre México y los países de Hispanoamérica, así como con España. Esto no solo fortalecería las economías locales, sino que también fomentaría la identidad hispanoamericana en un mundo cada vez más polarizado. La idea de una ‘mancomunidad indohispana’ que una las fuerzas culturales, históricas y económicas de estas naciones podría ser la clave para un futuro coadyuvante.