
En el presente artículo se analiza la creciente influencia del Council of the Americas y otras organizaciones en el ámbito político y económico de los países hispanoamericanos. Estas instituciones, que operan bajo el enfoque del globalismo, reúnen a políticos y empresarios de diversos partidos para discutir sobre estrategias que, en ocasiones, parecen alinearse más con los intereses de los Estados Unidos que con las necesidades locales. A través de un examen crítico de los miembros, eventos y los vínculos entre políticos latinoamericanos y entes norteamericanos, se revela cómo estas dinámicas minan la soberanía de las naciones hispanas.
Uno de los temas principales es la reunión anual del Council of the Americas, donde convergen líderes de distintos sectores. Este foro, al parecer inofensivo, se convierte en un espacio donde se deciden y discuten modelos económicos que pueden favorecer la intervención de corporaciones multinacionales en la región, en detrimento de los intereses locales y del bienestar del pueblo hispanoamericano. Se evidencia que los políticos que asisten suelen rendir cuentas a intereses externos, en una especie de examen al que deben someterse por la validación de sus políticas.
Asimismo, se menciona al Interamerican Dialogue, otro organismo influyente en la región, como un think tank que, detrás de un discurso de cooperación, oculta a menudo el verdadero poder que ostentan los Estados Unidos en las decisiones que afectan a los países de América Latina. Sus miembros, que en su mayoría provienen de la élite política y empresarial de la región, promueven agendas que favorecen a quienes poseen los recursos, dejando en la periferia a la ciudadanía.
En relación a la Organización de Estados Americanos (OEA), se argumenta que su función no es representar verdaderamente a los países del continente, sino que actúa como un ministro de colonias al servicio de los Estados Unidos. La financiación mayoría de sus actividades proviene del norte, lo que crea una dependencia que sesga su accionar. A través de esta organización, Estados Unidos ha podido implementar políticas que no siempre contemplan las realidades locales ni la diversidad cultural y política de Hispanoamérica.
Un punto clave es la crítica a la intervención excusada bajo el velo de los derechos humanos y el ‘humanismo’, como es el caso de entidades como Human Rights Watch. Este tipo de organizaciones se convierten en instrumentos de presión que, en lugar de proteger a los ciudadanos de dictaduras reales, parecen ser utilizadas principalmente contra aquellos que se oponen a las políticas norteamericanas, como es el caso de gobiernos que, aunque criticables, alegan defender la soberanía de sus naciones.
Finalmente, el artículo concluye que la conexión entre las élites hispanoamericanas y las instituciones globalistas socava los esfuerzos por una verdadera unión entre los países hispanohablantes, alentando a una reflexión profunda sobre la necesidad de defender la soberanía y la identidad cultural hispana frente a estrategias que parecen favorecer a intereses foráneos a costa del bienestar de sus pueblos.