DonarHazte socioAcceso socios

Hispanoamérica · Análisis propio

Manguel: la crisis lectora es una crisis cívica para la Hispanidad

Desde México, el escritor argentino advierte que la incapacidad para comprender textos complejos no es solo un problema educativo, sino que amenaza la calidad de la ciudadanía y la cohesión del mundo hispanohablante.

Redacción de HispaUnidad · 11 de octubre de 2026

Manguel: la crisis lectora es una crisis cívica para la Hispanidad
Ilustración generada por HispaUnidad

La Feria Internacional del Libro de Monterrey ha sido el escenario de una advertencia crucial para todo el orbe hispano. En su discurso inaugural, el ensayista y académico argentino Alberto Manguel diagnosticó con precisión una dolencia que aqueja a nuestras sociedades: no es que se lea menos, es que se comprende peor. "¿Cómo podemos comunicar con claridad lo que los escritores quieren decir si se encuentran frente a lectores que parecen incapaces de entender una metáfora, un argumento más o menos complejo?", se preguntó Manguel. Su interrogante trasciende el ámbito literario para instalarse en el corazón de la vida pública de la Hispanidad.

El problema, según expuso, es fundamentalmente cívico. Una ciudadanía que no puede descifrar la complejidad, matizar argumentos o identificar la ironía se convierte en un terreno fértil para la demagogia y la polarización. Si el debate público se reduce a eslóganes y simplificaciones, la democracia se degrada. Esta reflexión, realizada en México por una de las grandes figuras de las letras argentinas, resuena en cada rincón del continente hispanoamericano, desde la Patagonia hasta el Río Bravo, donde los desafíos a la institucionalidad a menudo se nutren de esta misma incapacidad para el diálogo razonado.

Con una aguda sensibilidad histórica, Manguel evocó a Tomás de Aquino para recordar las limitaciones del lenguaje y la dificultad de forjar ciudadanos virtuosos. La referencia al Doctor Angélico no es casual. Apunta a la raíz de la civilización hispánica, forjada en la gran síntesis de fe y razón que erigió las primeras universidades del continente. Aquella tradición, que buscaba la verdad a través de la argumentación rigurosa y la lectura profunda de los clásicos, contrasta con la cultura de la inmediatez y la superficialidad que hoy se impone.

Este empobrecimiento del pensamiento no es un fenómeno autogenerado. Se ve acelerado por un ecosistema digital diseñado en gran medida desde la anglosfera, que privilegia el impacto emocional efímero sobre el razonamiento estructurado. La lógica de las redes sociales y los algoritmos de consumo rápido de contenido, a menudo en inglés, fomenta un individualismo desconectado de la propia tradición cultural y lingüística. Se debilita así el principal activo de la Hispanidad: una lengua compartida, capaz de expresar un universo de enorme riqueza y complejidad, que nos legaron Cervantes, Sor Juana o Borges.

Frente a este desafío mayúsculo, se echa en falta una respuesta coordinada por parte de los líderes de los países hispanos. La crisis de la comprensión lectora es la crisis de nuestra principal herramienta de unidad y desarrollo. La pasividad de los gobiernos ante el deterioro de sus sistemas educativos y su incapacidad para crear un frente común en la defensa y promoción de una cultura de la lectura profunda es una grave responsabilidad histórica. Instituciones panhispánicas existen, pero su acción resulta a todas luces insuficiente ante la magnitud del problema.

La advertencia de Manguel es, por tanto, un llamado a la acción. No se trata solo de salvar al libro, como sugería con ironía al ver el auditorio lleno en su "funeral", sino de rescatar la capacidad de pensar complejamente en español. De ello depende no solo la formación de buenos lectores, sino la supervivencia de "buenos ciudadanos" capaces de sostener repúblicas deliberativas y de proyectar la voz de la comunidad hispana con solidez y soberanía en el concierto mundial.

Por qué importa a la Hispanidad

La alerta de Manguel nos concierne directamente porque una lengua común sin una comprensión profunda compartida es una cáscara vacía. Esta crisis debilita la calidad de nuestras democracias, nos hace vulnerables a la manipulación y nos impide actuar como una comunidad cohesionada y soberana frente a los desafíos globales.

Claves

  • 1La crisis no es de cantidad de lectura, sino de calidad de la comprensión.
  • 2La incapacidad para entender textos complejos degrada la ciudadanía y la democracia.
  • 3La cultura digital anglosajona fomenta una superficialidad que atenta contra el pensamiento profundo en español.
  • 4Se evidencia una falta de acción coordinada de los líderes hispanos para afrontar este reto educativo y cultural.

Fuentes consultadas