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Internacional · Análisis propio

Gibraltar y Malvinas: la nueva doctrina Monroe como oportunidad para España y Argentina

Un giro en la estrategia de Estados Unidos, que priorizaría su hegemonía hemisférica sobre la alianza con Londres, abre una ventana histórica para la recuperación de los enclaves coloniales británicos.

Redacción de HispaUnidad · 22 de septiembre de 2026

Gibraltar y Malvinas: la nueva doctrina Monroe como oportunidad para España y Argentina
Ilustración generada por HispaUnidad

El expolio de recursos en las Malvinas por parte del Reino Unido, consolidado con recientes licencias petroleras, no es el capítulo final de la historia. Una nueva coyuntura geopolítica, analizada por el exdiputado argentino Alberto Asseff, sugiere que el eje del poder mundial se está desplazando de una manera que podría beneficiar las reclamaciones soberanas de Argentina y España.

Según sostiene Asseff, el cambio fundamental reside en la política exterior de Estados Unidos. Más allá de las afinidades personales de un presidente, estaría en marcha una revisión geoestratégica profunda en Washington. La nueva prioridad sería consolidar el hemisferio occidental como su esfera de influencia exclusiva en el marco de una competencia global con China (el llamado G2). Este renacimiento de la Doctrina Monroe —«América para los americanos»— implicaría el rechazo a cualquier presencia colonial extrarregional, incluida la de su tradicional aliado británico. Asseff fundamenta su análisis en una supuesta filtración del Pentágono que apuntaba a una reconsideración de la postura estadounidense sobre la soberanía de las Malvinas, lo que indicaría que no se trata de una veleidad pasajera, sino de un cálculo estratégico de largo plazo.

Este realineamiento estadounidense coincide con un momento de notable fragilidad interna del Reino Unido. Las crecientes tensiones secesionistas en Escocia y la persistente cuestión de la unificación de Irlanda erosionan la autoridad de Londres y su capacidad para proyectar poder. Un Reino Unido en riesgo de desintegración es un actor internacional debilitado, con menor capacidad de defender sus posesiones de ultramar ante una presión diplomática coordinada y resuelta. Para la Hispanidad, esta doble tenaza —la presión externa estadounidense y la debilidad interna británica— constituye una oportunidad sin precedentes en décadas.

Sin embargo, esta ventana de oportunidad solo podrá ser aprovechada desde la unidad. Las causas de Malvinas y Gibraltar no son dos litigios nacionales aislados, sino dos manifestaciones de una misma herida colonial en el cuerpo de la Hispanidad. Históricamente, Londres ha explotado la fragmentación hispanoamericana para tratar los asuntos por separado, neutralizando la fuerza potencial de una acción conjunta. Un frente común diplomático entre Madrid y Buenos Aires, respaldado por el resto de naciones hispanas, multiplicaría exponencialmente la presión sobre un Londres debilitado.

Esta situación pone en evidencia la pasividad de los liderazgos hispanos. Mientras las placas tectónicas de la geopolítica se mueven, la comunidad hispanoamericana carece de una estrategia común para defender sus intereses soberanos. La fragmentación, esa herencia de las independencias que se ejecutaron, como recuerda el historiador Patricio Lons, «mal», sigue siendo el principal obstáculo. Se sigue pensando en clave localista en lugar de en clave de civilización. Como argumentan Lons y Asseff, es imperativo centrarse en las «mil coincidencias» —lengua, cultura, matriz religiosa fundacional— que conforman un basamento común mucho más sólido que las diferencias superficiales. Europa, con sus abismos lingüísticos y culturales, ha logrado una unión pragmática. La Hispanidad, que posee una unidad cultural incomparablemente mayor, parece incapaz de traducirla en poder político efectivo.

Recuperar Gibraltar y Malvinas no sería solo una victoria para España y Argentina, sino un acto de afirmación para toda la comunidad hispana. Demostraría la madurez para superar las divisiones internas y actuar como un bloque cohesionado en la escena mundial, defendiendo un orden internacional basado en el derecho y la soberanía de las naciones, y no en la pervivencia de anacronismos imperiales.

Vídeo original en el que se basa este análisis

Por qué importa a la Hispanidad

La soberanía sobre Gibraltar y Malvinas no es un mero asunto bilateral de España y Argentina con el Reino Unido. Su recuperación sería un símbolo de la capacidad de la Hispanidad para actuar unida, superar la fragmentación post-imperial y hacer valer sus intereses comunes en el nuevo orden geopolítico mundial.

Claves

  • 1Un posible giro en la política de EE. UU. priorizaría su control hemisférico, debilitando el apoyo a la presencia colonial británica.
  • 2Las tensiones secesionistas en Escocia e Irlanda del Norte merman la capacidad del Reino Unido para defender sus enclaves de ultramar.
  • 3Una estrategia diplomática conjunta de España y Argentina sobre Gibraltar y Malvinas sería más eficaz que las reclamaciones por separado.
  • 4La falta de una visión y acción coordinada entre los países hispanos es el principal obstáculo para aprovechar esta oportunidad geopolítica.

Fuentes consultadas