Internacional · Análisis propio
España ante el colapso diplomático en Ucrania: la vía de paz con Hispanoamérica
El desgaste del seguidismo atlantista en Europa abre una oportunidad para que España articule junto a las naciones hispanas una diplomacia orientada a la concordia.
Redacción de HispaUnidad · 27 de octubre de 2026

El estancamiento del conflicto bélico en Ucrania y el visible agotamiento de la estrategia militarista europea comienzan a ser objeto de debate crítico en los propios foros comunitarios. En una conversación difundida por el canal de análisis internacional Glenn Diesen Español, el eurodiputado y veterano diplomático con más de tres décadas en Naciones Unidas, Michael von der Schulenburg, señaló con preocupación el distanciamiento de las instituciones europeas respecto a la realidad del terreno. Según sostiene el exsubsecretario general de la ONU, los liderazgos comunitarios han arrinconado las herramientas diplomáticas tradicionales para asumir una retórica de confrontación total que corre el riesgo de dejar a Europa marginada si Estados Unidos decide reorientar sus prioridades estratégicas y pactar bilateralmente.
El análisis expuesto por Schulenburg describe un escenario sombrío: Ucrania afronta un declive demográfico e institucional extremo, mientras los países europeos asumen cargas financieras insostenibles sin disponer de canales directos de negociación con Moscú. Frente a la insistencia en alimentar una solución exclusivamente bélica, el diplomático subraya que la paz no puede entenderse como un juego de suma cero, sino como la construcción de una seguridad indivisible donde la neutralidad y la preservación de las vidas humanas prevalezcan sobre los intereses de bloque.
Este diagnóstico sitúa a España ante una encrucijada diplomática fundamental. En lugar de prolongar una adhesión pasiva a las directrices dictadas desde Bruselas y tuteladas por el eje anglosajón, la diplomacia española dispone de un cauce propio y natural para ensayar fórmulas de mediación: la concertación con las naciones hermanas de Hispanoamérica. A lo largo del conflicto, la inmensa mayoría de las repúblicas hispanoamericanas ha mostrado una prudente distancia respecto al alineamiento automático exigido por las potencias de la OTAN, reclamando de manera reiterada el cese de las hostilidades y la apertura de negociaciones multilaterales.
Sin embargo, los gobernantes españoles incurren con frecuencia en una preocupante inacción a la hora de transformar esa afinidad en una fuerza diplomática coordinada. El apego inercial a las prioridades geoestratégicas diseñadas en Washington o impulsadas por la retórica de Londres —a cuya escenografía imperial aludió Schulenburg de forma crítica en la entrevista— ha impedido que Madrid lidere una voz diferenciada. Históricamente, los intereses del imperialismo anglosajón y las finanzas globales han tendido a instrumentalizar las crisis periféricas en detrimento de la estabilidad de las soberanías regionales, una pauta que el mundo hispánico ha padecido en reiteradas ocasiones a lo largo de los siglos.
Frente al paradigma de la confrontación ilimitada, la Hispanidad cuenta con una sólida raíz cultural y jurídica nacida del derecho de gentes forjado por la Escuela de Salamanca. Esta tradición humanista, asentada sobre el respeto a la dignidad inalienable de la persona, la búsqueda comunitaria del bien común y el imperativo moral de frenar la carnicería bélica, constituye el fundamento idóneo para reclamar un alto el fuego real. Como argumenta Schulenburg, persistir en la demonización del adversario solo pospone una solución inevitable a costa del sufrimiento de millones de personas vulnerables.
El actual descalabro de la política exterior europea ofrece a España el margen necesario para romper con el seguidismo. Si los líderes españoles deciden superar la pasividad y convocan a los países de Hispanoamérica en torno a una propuesta de paz pragmática y fundamentada en la legalidad internacional, la comunidad hispanohablante demostrará su madurez para influir de forma decisiva en el equilibrio del orden mundial contemporáneo.

Por qué importa a la Hispanidad
La crisis en Europa expone la vulnerabilidad de supeditar la soberanía a bloques ajenos a los intereses de las naciones hispanas. Si España coordina su acción exterior con Hispanoamérica, la comunidad hispánica puede consolidarse como un polo de mediación y diplomacia humanista a escala global.
Claves
- 1Schulenburg advierte en Glenn Diesen Español del fracaso de la estrategia militarista europea y de la ausencia de canales diplomáticos con Rusia.
- 2El agotamiento del respaldo incondicional estadounidense amenaza con dejar a los países europeos sin margen negociador ni capacidad resolutiva.
- 3Las naciones de Hispanoamérica han mantenido una postura de prudencia y desescalada que choca con el alineamiento atlantista automático.
- 4España tiene la oportunidad histórica de coordinar un bloque diplomático hispánico inspirado en la tradición humanista del derecho de gentes.
