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Hispanoamérica · Análisis propio

El imperio en declive: por qué un EE. UU. más débil es un EE. UU. más peligroso

Un análisis geopolítico advierte de que Washington, incapaz de competir con el mundo multipolar, ha optado por una estrategia de caos para desestabilizar a sus rivales. Hispanoamérica es un escenario clave en esta contienda.

Redacción de HispaUnidad · 9 de septiembre de 2026

El imperio en declive: por qué un EE. UU. más débil es un EE. UU. más peligroso
Ilustración generada por HispaUnidad

El analista geopolítico Brian Brletic, del medio The New Atlas, sostiene una tesis tan paradójica como alarmante: el declive terminal de Estados Unidos como superpotencia global no traerá una era de paz, sino de mayor inestabilidad. Según argumenta, la estrategia de Washington ya no es competir y ganar, sino sabotear y destruir. Incapaz de igualar el crecimiento económico y la producción industrial de potencias como China, la élite dirigente estadounidense habría optado por una política de tierra quemada a escala planetaria.

Brletic afirma que los distintos focos de tensión mundial —la guerra en Ucrania, el conflicto con Irán o las provocaciones en el mar de China Meridional— no son hechos aislados, sino piezas interconectadas de un único plan. El objetivo sería desbaratar la economía global, perturbar el flujo de energía y materias primas hacia China y capturar políticamente a cuantos países sea posible para excluirlos de los circuitos comerciales de sus rivales. Es una estrategia impulsada, según el analista, por un pequeño grupo de intereses especiales que busca por encima de todo el poder y el beneficio, y que para ello necesita eliminar a toda competencia.

Esta lógica imperial, expuesta ya en documentos de estrategia de seguridad nacional de EE. UU. desde 1992, se ha vuelto más agresiva a medida que su hegemonía unipolar se desvanece. Para Brletic, los presidentes, ya sea Trump o Biden, no deciden esta política, sino que se limitan a ejecutarla y a gestionarla de cara a la opinión pública. La verdadera agenda, insiste, es la de la continuidad imperial.

Desde una perspectiva hispanista, este análisis es de una importancia capital. Hispanoamérica no es un espectador lejano, sino un campo de batalla en esta guerra global encubierta. El propio analista cita a Venezuela como un claro ejemplo de cómo Washington intenta acaparar los mercados energéticos y ahogar a un productor rival. La estrategia de "captura política" mediante organizaciones como la National Endowment for Democracy (NED) ha sido una constante en el continente hispanoamericano, un eco moderno de la Doctrina Monroe y su pretensión de tutelaje.

La estrategia de caos estadounidense, si la tesis de Brletic es correcta, tendría consecuencias devastadoras para las naciones hispanas. La interrupción deliberada del comercio marítimo y las crisis energéticas y económicas globales golpearían con especial dureza a unas economías a menudo dependientes de la exportación de materias primas y de la estabilidad de los mercados. La soberanía de cada país se ve amenazada por una potencia que, en su repliegue, busca afianzar el control sobre lo que históricamente ha considerado su área de influencia.

Brletic advierte contra el triunfalismo sobre el ascenso del mundo multipolar. Sostiene que potencias como Rusia o Irán están pagando un coste altísimo por su resistencia, sufriendo reveses significativos. Para ilustrarlo, describe un escenario donde el colapso de Siria no solo permitió a EE. UU. e Israel atacar más fácilmente a Irán, sino que también debilitó la posición de sus aliados en Líbano. Es un recordatorio de que, aunque la capacidad de EE. UU. para grandes campañas de "shock y pavor" esté mermada por sus límites industriales y logísticos, su poder de disrupción y desestabilización permanece intacto y es ahora su principal arma.

Ante este panorama, la pasividad o la desunión de los líderes hispanos resulta criticable. Mientras las placas tectónicas del poder mundial se reajustan violentamente, la América hispana parece carecer de una estrategia común para navegar la tormenta. Sin un proyecto de cooperación reforzada y defensa de los intereses comunes, sus países corren el riesgo de ser meros peones en el tablero de ajedrez de un imperio herido, cuya lógica de poder y beneficio se antepone a cualquier consideración por el bien común de los pueblos.

Vídeo original en el que se basa este análisis

Por qué importa a la Hispanidad

El análisis expone cómo la estrategia global de Estados Unidos, al pasar de la competencia a la disrupción, amenaza directamente la soberanía, la estabilidad económica y la seguridad de las naciones hispanas. Obliga a la Hispanidad a reflexionar sobre la necesidad urgente de una mayor unidad y una estrategia común para no ser arrastrada por el caos que genera el fin de la era unipolar.

Claves

  • 1Un imperio en declive no se retira pacíficamente, sino que se vuelve más peligroso y disruptivo.
  • 2La estrategia de EE. UU. busca sabotear la economía global para frenar el ascenso de rivales como China.
  • 3Hispanoamérica es un escenario clave de esta pugna, vulnerable a la intervención y a la desestabilización económica.
  • 4La falta de unidad hispana convierte a sus países en piezas débiles en el nuevo y conflictivo orden mundial.

Fuentes consultadas