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Internacional · Análisis propio

El cerrojo yemení en Bab el-Mandeb: una asfixia para la economía hispanoamericana

La toma del estratégico estrecho por fuerzas yemeníes, en un movimiento que el analista Alfredo Jalife califica de histórico, amenaza con un «doble estrangulamiento» del comercio mundial y expone la extrema vulnerabilidad de los países hispanos a conflictos lejanos.

Redacción de HispaUnidad · 12 de septiembre de 2026

El cerrojo yemení en Bab el-Mandeb: una asfixia para la economía hispanoamericana
Ilustración generada por HispaUnidad

Una nueva sacudida recorre las arterias del comercio global, y su epicentro se sitúa, una vez más, en Oriente Próximo. Tras la permanente tensión en el estrecho de Ormuz, ahora es el turno de Bab el-Mandeb, la puerta sur del Mar Rojo que conecta Asia con Europa a través del canal de Suez. Fuerzas del movimiento yemení Ansar Alá han logrado, en una ofensiva fulgurante, hacerse con el control de la costa y de puntos estratégicos como la isla de Perim, lo que les concede una capacidad de bloqueo de facto sobre una de las rutas marítimas más transitadas del planeta.

El analista Alfredo Jalife, en una reciente intervención, califica el suceso como un «estrangulamiento doble» junto al de Ormuz, con consecuencias geopolíticas y geoeconómicas de primer orden. Según sostiene Jalife, la rápida victoria de Ansar Alá —a quienes insiste en llamar por su nombre y no por el exónimo «hutí», que considera un «artefacto neocolonial de Occidente»— no puede explicarse sin una posible deserción o cambio de bando en las fuerzas que apoyaba Arabia Saudí. Este avance de combatientes que el propio autor describe como «guerrilleros del paleolítico inferior», a menudo descalzos, evidencia el fracaso de la guerra convencional y tecnológica financiada por Riad y apoyada por Estados Unidos frente a la «mística» y el arraigo de una fuerza local que defiende su territorio. La imagen de un combatiente que, agotadas las municiones, sigue luchando con piedras, resume la guerra asimétrica en curso.

Para la Hispanidad, un conflicto aparentemente lejano se traduce en una amenaza directa y palpable. La mayor parte del comercio entre Asia y el continente europeo, así como una porción significativa del petróleo y gas del Golfo Pérsico, transita por Bab el-Mandeb. Cualquier disrupción o simplemente el aumento del riesgo se traduce en un encarecimiento inmediato de los seguros y los fletes, obligando a los buques a tomar la ruta más larga y costosa que rodea África por el Cabo de Buena Esperanza. Este sobrecoste repercute en cascada sobre toda la cadena de suministro global.

Los países hispanoamericanos, en su mayoría importadores netos de bienes manufacturados de Asia y, en varios casos, de energía, se encuentran entre los más expuestos. El alza del precio del petróleo, que ya se ha reflejado en los marcadores WTI y Brent, no solo afecta el coste del combustible para el transporte y la industria, sino que presiona al alza la inflación general, erosionando el poder adquisitivo de las familias y encareciendo la producción agrícola e industrial. Desde el diésel para los tractores en la pampa argentina hasta la gasolina para el transporte en la Ciudad de México, el impacto se sentirá en el bolsillo de seiscientos millones de hispanohablantes.

Esta crisis pone de manifiesto, una vez más, la pasividad estratégica de los líderes hispanos. Mientras otras potencias mueven sus piezas en el gran tablero —con Estados Unidos, Reino Unido e Israel apoyando a la coalición saudí contra Irán, que respalda a Ansar Alá—, el mundo hispano asiste como un espectador impotente a un juego cuyas consecuencias paga directamente. No existe una estrategia común, ni un fondo de estabilización, ni una voz coordinada en los foros internacionales que defienda los intereses de nuestros pueblos frente a la volatilidad provocada por terceros. La anglosfera financiera, desde la City de Londres a Wall Street, especula y se beneficia de una inestabilidad que empobrece a nuestras naciones.

El análisis de Jalife sitúa el conflicto en la larga duración histórica, recordando el fracaso de la intervención egipcia de Nasser en Yemen en los años 60, un error que debilitó a Egipto antes de la Guerra de los Seis Días. Yemen, de nuevo, se revela como un escenario complejo, resistente a soluciones militares simplistas impuestas desde el exterior. Para la Hispanidad, la lección es amarga: sin soberanía estratégica, la soberanía económica es una quimera. Depender de la estabilidad de pasos marítimos a miles de kilómetros, controlados por potencias ajenas y a menudo hostiles a nuestros intereses, es una receta para la sumisión y la fragilidad crónica.

Vídeo original en el que se basa este análisis

Por qué importa a la Hispanidad

Un conflicto en la Península Arábiga impacta directamente en el coste de la vida desde México hasta la Patagonia, demostrando la fragilidad económica de las naciones hispanas. Esta crisis evidencia la urgente necesidad de una mayor coordinación y soberanía estratégica en el seno de la Hispanidad para proteger sus intereses comunes frente a un orden mundial inestable diseñado por y para otros.

Claves

  • 1El control de Bab el-Mandeb por fuerzas yemeníes crea un segundo punto de estrangulamiento para el comercio mundial junto a Ormuz.
  • 2La amenaza de bloqueo encarece la energía y los bienes importados, alimentando la inflación en toda Hispanoamérica.
  • 3El conflicto expone la vulnerabilidad de los países hispanos, que sufren las consecuencias de guerras ajenas sin capacidad de influencia.
  • 4La crisis subraya la inacción de los líderes hispanos para forjar una respuesta coordinada que defienda los intereses del conjunto de la Hispanidad.

Fuentes consultadas