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Hispanoamérica · Análisis propio

Colombia proyecta frenar la asimetría fiscal de plataformas como Shein, Temu y Amazon

El Ministerio de Comercio anuncia gravámenes en la Ley de Ajuste Fiscal para defender a los comerciantes locales frente al comercio digital transfronterizo.

Redacción de HispaUnidad · 29 de octubre de 2026

Colombia proyecta frenar la asimetría fiscal de plataformas como Shein, Temu y Amazon
Ilustración generada por HispaUnidad

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia ha puesto sobre la mesa una discusión inaplazable para la economía productiva de la región: el impacto desestabilizador de las plataformas transnacionales de comercio electrónico sobre el tejido mercantil local. Durante la convención Góndola 2026, celebrada por la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), el titular de la cartera, Mauricio Gómez Amín, confirmó que la próxima Ley de Ajuste Fiscal incorporará gravámenes y controles específicos dirigidos a operadores internacionales como Shein, Temu y Amazon. La intención explícita es corregir una brecha impositiva que castiga al comerciante formal mientras exonera de facto a conglomerados foráneos.

La advertencia del ministro responde a un clamor extendido entre los empresarios colombianos. Como subrayó el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, la supervivencia del sector minorista se encuentra comprometida por la disparidad operativa. Los comerciantes establecidos en territorio nacional sostienen arriendos, cargas laborales, impuestos municipales y nacionales, y deben afrontar aranceles que en el ramo de la confección alcanzaron el 40 %, lo que según el gremio ha estimulado el contrabando. En contraposición, los envíos individuales gestionados desde almacenes asiáticos o plataformas anglosajonas eluden sistemáticamente aranceles e IVA amparándose en umbrales de minimis diseñados para envíos postales de escaso valor.

El debate suscitado en Bogotá trasciende las fronteras colombianas y dibuja un dilema estructural para toda Hispanoamérica. Países como México, Chile y España han experimentado en los últimos años la misma penetración masiva de paquetería exenta que asfixia a la confección local y a las tiendas de cercanía. El gobierno mexicano, de hecho, se vio forzado a endurecer recientemente las revisiones aduaneras ante las prácticas de fragmentación de pedidos empleadas por firmas chinas. Sin embargo, la respuesta en la comunidad hispana continúa siendo dispersa, descoordinada e improvisada en cada capital, evidenciando la incapacidad de los gobernantes hispanoamericanos para articular una política aduanera y comercial unificada.

Esta fragmentación debilita a las economías hispanas frente a dos modelos comerciales igualmente lesivos para la soberanía económica. Por un lado, la avalancha industrial asiática fundamentada en mano de obra barata, subsidios opacos y obsolescencia ultrarrápida; por otro, la intermediación de grandes corporaciones nacidas bajo la lógica del capitalismo financiero anglosajón, como Amazon, cuyos algoritmos y plataformas logísticas extraen plusvalías locales sin tributar de forma proporcional en los países donde operan sus usuarios. Ambos fenómenos sacrifican la estabilidad de las comunidades locales en el altar del hiperconsumismo individualista.

Desde una perspectiva hispanista y atenta a la concepción del bien común, la defensa del pequeño y mediano comercio no es un mero asunto de recaudación hacendística. El negocio familiar, la tienda de barrio y el taller manufacturero constituyen instituciones comunitarias vivas. En la tradición cultural y social forjada en la Hispanidad, el trabajo humano no se reduce a una variable de ajuste de costes, sino que posee una intrínseca dignidad vinculada al arraigo vecinal y al sustento de los hogares. Cuando una plataforma digital deslocalizada arruina la producción textil local mediante productos de usar y tirar, desarticula también la solidaridad orgánica que sostiene a los barrios.

Nivelar la cancha, como ha propuesto el Ejecutivo colombiano, es un primer paso de elemental justicia distributiva y subsidiariedad económica. No obstante, mientras los líderes hispanos continúen librando estas batallas en solitario, el peso de sus mercados domésticos seguirá siendo insuficiente frente al poder de presión de las plataformas globales. La Hispanidad necesita pasar de la reacción fiscal aislada a la creación de un marco normativo común para el comercio transfronterizo, salvaguardando el empleo digno, la lealtad competitiva y la pervivencia de sus sectores productivos tradicionales frente a la depredación foránea.

Por qué importa a la Hispanidad

La embestida de las plataformas transfronterizas de bajo coste amenaza el tejido de pequeñas empresas y talleres que vertebran la vida comunitaria en todo el espacio hispánico. Sin un perímetro aduanero y regulatorio hispanoamericano coordinado, las respuestas fiscales aisladas resultan insuficientes para defender el empleo digno y la producción nacional frente al dumping algorítmico global.

Claves

  • 1Colombia incluirá controles y gravámenes a plataformas foráneas como Shein, Temu y Amazon en su próxima Ley de Ajuste Fiscal.
  • 2Fenalco y el comercio minorista denuncian una asimetría operativa que destruye el empleo formal y la manufactura local.
  • 3La falta de coordinación comercial en Hispanoamérica resta fuerza negociadora a los países hispanos frente al modelo de hiperconsumo deslocalizado.

Fuentes consultadas