Hispanoamérica · Análisis propio
Bolívar y el testamento católico que la historia oficial olvida
La figura del Libertador es más compleja de lo que admite el relato canónico. Un análisis de su trayectoria revela su tardío arrepentimiento y su ruptura con la masonería, a la que vio como instrumento de la fragmentación de Hispanoamérica impulsada por Gran Bretaña.
Redacción de HispaUnidad · 10 de septiembre de 2026

Simón Bolívar es, para el imaginario colectivo de la América hispana, el héroe por antonomasia de la Independencia. Su figura, convertida en mármol y bronce en miles de plazas, encarna la gesta emancipadora. Sin embargo, esta visión monumental a menudo simplifica y omite los capítulos más incómodos y reveladores de su vida, especialmente su dramático giro final. Un análisis más profundo, como el que propone el historiador Marcelo Gullo Omodeo, desvela a un Bolívar que, tras ser un peón de intereses extranjeros, intentó enmendar su rumbo y regresó a la fe de sus mayores.
Según sostiene Gullo, es imposible comprender a Bolívar sin distinguir sus diferentes etapas vitales. El joven que viaja a España y se casa con una española no es el mismo que, tras la temprana muerte de su esposa, canaliza su dolor en un resentimiento contra Dios. Es en esa crisis existencial, argumenta el autor, cuando es captado por las logias masónicas, que en aquel entonces funcionaban en gran medida como un instrumento de la política exterior británica para desestabilizar al Imperio español.
Bolívar se convirtió así en el ariete de la emancipación en el Virreinato de la Nueva Granada (actuales Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá). No era un simple mercenario; creía en la causa de la independencia. Su proyecto, en principio, era mantener e incluso ampliar la unidad territorial de los virreinatos, convirtiéndolos en una gran república hispanoamericana. Pero para lograrlo, dependió de un apoyo decisivo: el de Gran Bretaña. Como el propio Bolívar reconoció, la victoria en batallas clave no habría sido posible sin la Legión Británica, un contingente de más de 5.000 veteranos de las guerras napoleónicas enviado por Londres.
El problema, según esta lectura de los hechos, es que los objetivos de Bolívar y los de sus patrocinadores británicos eran diametralmente opuestos. Mientras el Libertador soñaba con una gran nación hispana unida y fuerte, la City de Londres y el Foreign Office buscaban exactamente lo contrario: la balcanización del continente. El objetivo británico, cumplido con trágica eficacia, era sustituir un gran imperio rival por una miríada de pequeñas repúblicas, débiles, endeudadas y enfrentadas entre sí, para dominarlas comercial y financieramente. El “divide y vencerás” en su máxima expresión.
El punto de quiebre llegó cuando Bolívar, consolidada la independencia, intentó hacer realidad su proyecto unificador. Fue entonces, sostiene Gullo, cuando sus antiguos aliados le hicieron ver que ese no era el plan. Al comprender que había sido utilizado para parir un continente fragmentado, Bolívar reaccionó. Promulgó un decreto de persecución a muerte contra las logias masónicas que antes le habían aupado. Pero ya era tarde. El instrumento se había rebelado contra su amo, y el poder que antes lo protegía se volvió en su contra, conduciéndolo al ostracismo y la muerte.
Es en este contexto que su testamento, dictado en la hacienda de San Pedro Alejandrino en 1830, adquiere una significación que trasciende lo personal. Las historias oficiales suelen pasar de puntillas sobre este documento o lo citan de forma selectiva. Omiten su encabezado, que Gullo considera una declaración de principios y un acto de contrición: “En el nombre de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Para el historiador, esta invocación explícita a la Santísima Trinidad, dogma central del catolicismo, es la abjuración final de su pasado masónico y un regreso a la matriz cultural y espiritual de la Hispanidad de la que él mismo provenía.
El Bolívar del final de sus días, enfermo y derrotado, es quizás el más lúcido. Es el hombre que lamenta haber “arado en el mar” y que muere confesado y habiendo recibido los sacramentos católicos. Su tragedia personal es el espejo de la tragedia de toda Hispanoamérica: la de una unidad rota en el momento de nacer, a menudo por la acción de sus propios héroes, instrumentalizados por potencias externas cuyos intereses depredadores siguen vigentes hoy. Rescatar la memoria de este último Bolívar, el arrepentido, es un ejercicio de justicia histórica y una lección indispensable para el futuro.

Por qué importa a la Hispanidad
Esta relectura de Bolívar importa a la Hispanidad porque revela las raíces históricas de nuestra fragmentación. Comprender cómo los intereses de la anglosfera utilizaron a nuestros propios próceres para dividirnos es clave para identificar dinámicas similares en el presente y para valorar la urgencia de la unidad hispanoamericana como proyecto de soberanía y bien común.
Claves
- 1Bolívar fue inicialmente un instrumento de la masonería, apoyada por Gran Bretaña para desintegrar el Imperio español.
- 2El proyecto de Bolívar de una gran nación hispanoamericana unificada chocó con el interés británico de fragmentar el continente.
- 3Al final de su vida, Bolívar rompió con las logias y reafirmó su fe católica en su testamento, un hecho a menudo omitido.
- 4La tragedia de Bolívar es un símbolo de la división de Hispanoamérica, una lección histórica contra la injerencia extranjera.
