DonarSuscríbete

Internacional · Análisis propio

América Hispana, sin candidatura única, cede la iniciativa en la carrera por la ONU

La candidata de Guyana, país no hispano, encabeza la última votación informal para la Secretaría General, superando a las opciones de Costa Rica y Argentina. La dispersión de aspirantes hispanos pone en riesgo una oportunidad histórica para la región.

Redacción de HispaUnidad · 21 de agosto de 2026

América Hispana, sin candidatura única, cede la iniciativa en la carrera por la ONU
Ilustración generada por HispaUnidad

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebra estos días las votaciones informales para elegir al sucesor de António Guterres, cuyo mandato como secretario general expira a finales de 2026. Por una convención no escrita de rotación geográfica, se considera que en esta ocasión corresponde al Grupo de América Latina y el Caribe (GRULAC) proponer al máximo responsable del organismo. Sin embargo, lo que debería ser una oportunidad para el mundo hispano se está convirtiendo en un nuevo ejemplo de descoordinación estratégica.

Tras una segunda ronda de votaciones secretas, los resultados filtrados sitúan en cabeza a Carolyn Rodrigues-Birkett, exministra de Exteriores de Guyana. Según medios que citan un documento de la reunión, habría obtenido ocho votos de apoyo, tres en contra y cuatro abstenciones. Aunque Guyana pertenece geográficamente al subcontinente sudamericano y es miembro del GRULAC, es una nación de habla inglesa, parte de la Mancomunidad de Naciones y con una trayectoria histórica y cultural ajena a la hispanidad. Su liderazgo en la carrera, por tanto, es sintomático: ante la falta de un candidato de consenso hispano, un país periférico del bloque toma la delantera.

Justo por detrás se sitúan las candidaturas de dos países hispanos. La costarricense Rebeca Grynspan, quien había liderado la primera ronda, obtuvo siete apoyos, cuatro rechazos y cuatro abstenciones. El argentino Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica, consiguió el mismo número de apoyos (siete), pero con un mayor número de rechazos (seis). Estas cifras, si bien provisionales, muestran un escenario de fragmentación.

El problema de fondo es la proliferación de aspirantes del mismo ámbito. Además de Grynspan y Grossi, han mostrado su interés figuras como la expresidenta chilena Michelle Bachelet y las excancilleres ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Ivonne A-Baki. Esta abundancia de nombres, lejos de ser una muestra de fortaleza, divide el respaldo potencial y dificulta la construcción de una candidatura única con opciones reales de éxito. Mientras los países hispanos no logran unificarse tras una figura, las opciones de Guyana ganan terreno.

El proceso de selección es complejo y aún está en una fase inicial. Para ser elegido, un candidato necesita al menos nueve votos a favor en el Consejo de Seguridad y, crucialmente, no recibir el veto de ninguno de sus cinco miembros permanentes (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido). Es habitual que en las primeras rondas las grandes potencias no muestren sus cartas, reservando su poder de decisión para más adelante. De hecho, si el bloqueo persiste, no es descartable que se presenten nuevas figuras o que, incluso, se rompa la norma de la rotación regional, una posibilidad que debilitaría aún más el peso de nuestros países. La carrera por la ONU no solo mide la valía de los candidatos, sino también la capacidad de sus regiones para actuar como un bloque coherente en la escena mundial.

Por qué importa a la Hispanidad

La Secretaría General de la ONU es la más alta magistratura de la diplomacia mundial. Que un hispano ocupe ese puesto reforzaría la influencia del conjunto de nuestros países en un momento de crisis del multilateralismo. La actual división de candidaturas evidencia una falta de visión estratégica y de acción coordinada que debilita al bloque hispano en el escenario global.

Claves

  • 1Por tradición rotatoria, corresponde a un candidato de América Latina y el Caribe dirigir la ONU a partir de 2027.
  • 2La candidata de Guyana, país anglófono, lidera la carrera por delante de las aspirantes de Costa Rica y Argentina.
  • 3La existencia de múltiples candidatos hispanos divide el voto y reduce las opciones de un liderazgo común.
  • 4La elección final depende del consenso en el Consejo de Seguridad, especialmente del no veto de las cinco potencias.

Fuentes consultadas